Bajo la lluvia,
sin escuchar,
sin dejar espacio.
Partiste.
Me da pena
Haberme sentido tan bien, tan pleno por unos instantes.
Estuve en casa, junto a quien quise.
Esperar, de buena fe, que esa persona recapacitara
Comunicarle cosas que no me acomodaban
Establecer el límite
Seguir esperando
Cortar pronto una relación que no pintaba bien
Dos oportunidades, dos meses, dos fallas, son suficientes.
Minimizar sufrimiento, minimizar la pérdida de tiempo
De eso ya 5 años. ¿El Problema?
Ese espacio sigue vacío.
Nunca tuve problemas con mis objetivos personales
Mi agenda ya estaba llena, mis metas fijadas
Hoy las metas se cumplen, pero no lo comparto con nadie
Sigo sólo, románticamente hablando.
No he conocido a alguien que me haga correr el riesgo
Mi mente vuelve a esos momentos felices
y se siente triste, porque el corazón ya no puede
Como se siente el arrepentimiento
Cuando no puedes asumirlo
Tu mente intenta explicarlo
Pero todo termina en acertijo
Dime cariño, ¿tú lo sientes?
Cuando tu lengua tiene mucho filo
Tus palabras sólo te llevan al lamento
El arrepentimiento ya no vale cuando hay sangre
De quien te quiso sin límites
y eres tú el asesino
A mi edad, ya no le tengo miedo a muchas cosas.
Ya no temo a la muerte
Pero me asusta estar atrapado en relaciones que no valen la pena
La semana pasada encontré Proverbios 21:19, y es lo que prefiero
Tengo miedo de elegir una mala compañera
Tener hijos y criarlos sólo, o con una adversaria que desenseña
Miedo de estar sólo, de quedarme sólo, pese a estar rodeado de gente
La traición me aterra, eventualmente no seré fuerte como para resistirla
Me asusta la debilidad que trae consigo el tiempo
o que, por conveniencia, por desesperación o por cualquier otra
Aceptara malos tratos o tomara decisiones equivocadas.
Me da miedo no ser suficiente.
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Yo soy el problema
Con todo tan automatizado, la gente espera siempre la atención inmediata.
Este post podría haberse llamado inmediatez, es una realidad y es sofocante.
Pero quise verlo desde otro punto de vista.
En una época dominada por la inteligencia artificial y bots de toda naturaleza
Hacerlo mal para llamar la atención pareciera una estrategia válida
Pedir paciencia
Tener tiempos de espera
No sé si los resultados serán positivos, pero definitivamente habrán
Darle tiempo al mundo, descansar el ritmo
Ventanas de no hacer nada
Meditar
Mirar por la ventana y apreciar el paisaje
Respirar
Honestamente, no sé por que no empecé a hacerlo antes
Me resultó muy bien como terapia en el pasado, me permite ir procesando las cosas
Ningún proceso es inmediato, pero este me da resultados
No soy muy afín a la terapia psicológica, tuve varias malas experiencias
Prefiero otra metodología, como esta
En este caso creo que mi negligencia tenía que ver con esperanza
Esperanza de que la persona en cuestión recapacitaría
Anhelo por que volviera
Calentura
Creo no haberlo negado, pero tampoco estaba haciendo nada al respecto
Que bueno que ya empecé
¿Sabes que es lo peor?
De alguna forma, se que volverás
Sé que dirás algo, ondeando una bandera blanca
Es suficiente
Aún me cuesta la separación
Mas no titubearé en enviarte por donde viniste
Funciono como reloj, por eso sabes lo que haré y donde estaré
Mis manecillas siguen funcionando igual
pero tu tiempo ya se acabó.
Me tomo un minutito de la jornada laboral
Veo algo que no debí ver, porque me hace mal
Busqué una respuesta en la Biblia y recordé a mi Abuelo
¡Que hombre sabio!
Siempre, antes de dormir, leía la biblia
Yo no soy creyente, pero que libro más impresionante
Y este señor, día a día, leía 5 hojitas y se guiaba por ella
No era el más santo, ni el más perfecto, pero así lo quise.
Así lo recuerdo, lleno de lecciones para un niñato como yo
Eso es amor y yo lo tuve.
El surgió de la tierra, llegó de un país lejano escapando de la guerra
Yo no tendría la fortaleza
Y se ceñía a su credo, predicaba historias llenas de sabiduría
Antes de roncar como motosierra vieja
y partir nuevamente su ciclo eterno.
Ayer vino un amigo, le pasé unas cosas que compré por él.
Me comentó que estaba viviendo una situación que me sonó conocida
Una amiga de la vida
No quería ni siquiera verlo para un café
El buen señor en silencio sufría
Adolorido por salud y lo que el tiempo consigo lleva
Cerrando la doña era
Pero en su mente culpa suya parecía
Por tanto me di cuenta que no estoy sólo en mi dolencia
que dos extraños, conocidos por casualidad
sin compartir mucha cualidad
Tienen daños parecidos en la conciencia
Por qué será que la vida es tan cruel para el hombre
Deseando un poco de compañía
Cualquier mujer, con toda alevosía
No se digna ni a recordar nuestro nombre
Solos nacimos y solos moriremos.
No estabas loca.
Me lo preguntaste alguna vez, insistías porque sentías que era mutuo, me decías que no era sólo tu idea.
Efectivamente, era mutuo, pero no era locura.
Era equivocación.
Me trataste mal y rayé la línea
Me alejé por mi paz y por más que revise, es lo que debía hacer.
Con nostalgia podré recordar los momentos buenos,
Los malos sólo reafirman
La decisión que debo enfrentar cada vez que vuelves
Que buen ejercicio este de escribir.
Ha sido tremendo para mi cabeza ordenar las ideas, poder consultarlas.
Positivo, por cierto.
Agradezco poder compartir este espacio, aunque sea sólo conmigo y que no se llamará Cartas a X por tanto tiempo.
Hoy desperté pensando que quizás no sería lo mejor el ser políticamente correcto siempre
No mal educado, pero asertivo.
Me ahorraría tanto tiempo y quizás me tratarían como espero ser tratado.
Nos criaron para otra época, hoy ya no va.
Hoy ya no va.
Me cansé de ese juego. Tengo escrito, literalmente, en el chat que utilizaste para despedirte, cuando dijiste que no me contactabas, que estabas en otra, que no querías conversar para cerrar el capítulo definitivamente, pese a que te lo ofrecí.
Recuerdas la frase que enviaste? "If we ever stopped talking and you don't know how to come back send me a song". Una frase de una película romántica que citaste una vez terminó todo, diciendo que yo era "la persona" y que me esperarías por siempre, pese a que las cosas se rompieron por tu mano.
He visto tus redes sociales, aunque esté bloqueado. Y ahí está la canción que alguna vez elegí, puesta como bandera blanca de "estoy para ti", pero realmente no lo estás - posiblemente nunca lo estuviste -.
Cumples 39 años este año. Si yo volviera contigo, significaría renunciar al sueño de un hijo, de una familia. Significa que estaré aceptando las cosas malas que hiciste, sin que te hubieras arrepentido o pedido perdón.
A estas alturas, parece un juego, contactarme para pelear, para inventar alguna situación ridícula o simplemente para recordar nostálgicamente algo valioso que se perdió.
Ha pasado tiempo, han pasado personas y aunque te recuerde con nostalgia, dolor u otras cosas, no podría retomar una relación responsablemente. Incluso algo básico como juntarnos ocasionalmente, se ve lejano, porque a estas alturas se siente como una vía para retomar control.
Quisiera que este mensaje volara a ti, quisiera que finalmente te tomaras el tiempo para entender todo lo que sucedió.
Quisiera finalmente, estar en paz.
Moriste el día que decidiste cuestionarme
Ese día que a las 3 am dejaste la casa, sin escuchar mi dolor
Moriste cuando ninguneaste mi historia
Moriste cuando al pedir espacio, lo negaste con violencia
Porque era más importante tu impulso que mi cadáver
No respiraste por seguir hablando
Moriste cuando torciste los hechos
Cuando dijiste entender, pero seguiste igual
Cuando en vez de asumir, quisiste seguir como si nada
Moriste porque no agradeciste lo que tenías entre brazos
Como quedaste medio muerta, lo intentamos; pero...
El problema nunca terminó y quizás no era ni mío
Yo ya era sólo un cuerpo, recibiendo tu angustia
Moriste por miedo a morir, cuando en mis brazos aún latías
Moriste por no aceptar mi muerte, cuando fuiste tú quien me mató
Moriste, agónicamente, pero al fin moriste.
He dicho en el pasado que borré todas las conversaciones. La verdad es que hay una conversación de 2023 guardada aún. La he usado para ir repasando y no olvidar por qué tuve que ponerle fin a nuestra relación.
Creo que pequé de ser políticamente correcto. En esa conversación tu me decías que no podías olvidarme, que lo habías intentado y que no te era posible. Me decías que me esperarías mil años. Me decías que sentiste que podías tolerar mis diferencias. Me decías que sólo tenías ojos para mí.
Por mi parte, yo te decía que debías trabajar en olvidarme, trabajar en cosas personales que yo definí como temas no resueltos, que teníamos que cortar el contacto porque no aportaba a los procesos. Trataba de no darte esperanza, porque ya había decidido que la relación debía terminar, pese a tener sentimientos muy fuertes por ti. Hasta el día de hoy revivo el intercambio.
- Ya me olvidaste. Ya no soy nadie para ti - Me dijiste.
- Eres una persona con quien tuve una historia de amor que no funcionó. - Respondí.
Cosas como esta, lo hacen increíblemente más difícil. Soy un hombre sólo, con un hambre emocional enorme. El hecho de que tu me presionaras y me acusaras (no entraré nuevamente en ese detalle) levantó defensas. Todas estas dulces palabras, por lo tanto, se sintieron como intentos por maniobrar una situación que tú querías, faltando toda la consideración hacia mí como persona.
¿No era yo importante? Si lo era, ¿por qué existieron señales mezcladas? Me veo inmerso en una situación donde escucho una dulce voz queriendo reconciliar, después de haber escuchado esa misma voz en otro tono, sumamente agresivo y emasculador, erigiendo acusaciones de gravedad contra mí.
A quien lea esto, mi pensamiento en aquella época era: Si esta persona tuviera un hijo, ¿Estaría de acuerdo con que fuera tratado así por una pareja? En esa época culpé al feminismo y lo odié profundamente. Sentí que me robó a una persona que en otro escenario habría sido perfecta para mi vida. Culpé también a las redes sociales, que con tal de conseguir una vista más o un like más, generan contenido cuyo único objetivo es enganchar, sin pensar en las consecuencias que eso trae al diario vivir. Las acusaciones de Narcisista las escuché nuevamente, meses después, hechas por mi madre hacia mi padre y me lamenté por esa situación.
¿Será que los hombres estamos destinados a sufrir este tipo de conductas para no estar solos? Me niego, pero siento una gran injusticia. He trabajado arduamente en mí. Debo decir que no soy un santo, me he equivocado infinidad de veces, pero también he aprendido.
Ojalá supieras mi historia, ojalá me hubieras visto. Ojalá entendieras por qué todo lo que hiciste fue tan estúpido. El mundo sería un lugar mejor si la gente tuviera más consideración y más miedo de perder, porque actúan irresponsablemente.
Pese a todo, no podemos cambiar la historia.
Eres feliz ahora?
Las decisiones que tomaste, ¿te llevaron a estar mejor?
Las cosas que dijiste, ¿te arrepientes?
Las acciones que realizaste, ¿te diste cuenta?
Las acusaciones que hiciste, ¿fueron justas?
Las actitudes de acoso, ¿valieron la pena?
Los caprichos, los llantos y el drama, ¿para qué?
Cuando estábamos bien ¿lo recuerdas? ¿con dolor?
Cuando cantábamos juntos, las letras que yo inventaba ¿volviste a reír así?
Cuando dormíamos abrazados ¿te volvieron a besar entre sueños? ¿volviste a despertar para abrazar más fuerte?
Espero que lo seas, porque a mí me ha costado.
Siempre tuve una capacidad sobresaliente para relacionar ideas y conceptos. Bastaba con integrar un pensamiento bien formulado a mi cabeza o repetir una cantidad determinada de veces para que se estampara en mi conciencia.
Hoy siento que lo que en otro contexto sería una capacidad, me impide avanzar. Constantemente me veo enfrentado a episodios en donde reviso y revisito situaciones del pasado que no han quedado bien resueltas, o que cuya resolución no me ha dejado conforme.
He aceptado que las situaciones, emocionales por cierto, que me han llevado a este eterno bucle; no se resolverán. Que quien debía tener una actitud distinta nunca entrará en razón ni dará pie atrás de sus actitudes. Que lo perdido, perdido está y se ha cerrado toda ventana que permita una reconstrucción hace ya bastante. Que el proceso de cierre es mío y únicamente mío.
Pese a aquello, me permito este texto para lamentar mi memoria. Lamento recordar eternamente conversaciones y darme cuenta cuando intentan cambiar la versión. Lamento esta obsesión con la coherencia. Lamento aprender números de teléfono y no poder olvidarlos con la misma facilidad. Lamento aprender los caminos del tacto. Lamento mi poca flexibilidad mental - pese a que entiendo de donde proviene -. Lamento mi debilidad emocional, que me lleva al rápido apego pasional. Lamento haber perdido más tiempo del que debía lamentándome.
Ha sido un proceso largo y sinuoso, ojalá pudiera acelerarlo, pero no puedo. Estoy lleno de recuerdos dulceamargos de los cuales me cuesta desprenderme, a veces por lo dicho, otras por nostalgia.
Ojalá repasar la historia sirviera para cambiarla, pero no es posible.
Recuerdas cuando pasabas por fuera de mi oficina?
Al comienzo no te veía, eras una persona más de la multitud. Después de conocerte, no había ocasión que no esperara para verte caminar, con la elegancia que te caracterizaba.
Cuando tú me empezaste a ver, incluso te atreviste a juguetear conmigo si es que sentías que nadie te miraba. Yo te molestaba con que desfilabas para que yo quedara atónito, viéndote.
Después que terminó, intentabas no caminar cerca, me evitaste, normal. Incluso me dijiste alguna vez que te sentías mal por pasar frente a mi oficina, pero que para tomar el colectivo, lo más conveniente era cruzar mi oficina.
Te dejé de ver y en algún tiempo más, sólo serán recuerdos
Tuvimos algo corto, pero intenso. De esas cosas que te sacuden el mundo, que no esperabas pero te remecen en el centro. Yo estaba en una época que definí de aprendizaje, exponiéndome, cerrando cosas a la fuerza. Tu, según mi realidad construida, en una época de desgano y resignación. Ambos teníamos experiencias que nos marcaron, que quizás fueron una de tantas causas de que todo terminara en desastre.
Nos encontramos de la forma menos probable, en esa aplicación de donde nadie saca nada bueno, pero la sensación de que el mundo acabaría, de catástrofe en plena pandemia, de aislamiento, de soledad; algo debe haber aportado. Rápidamente formamos una familia, sin bases, sin historia, sin proceso; pero fue nuestra y fue hermosa. Yo era tuyo y tú eras mía. Nos anhelábamos sin límites. Escucho tu voz 5 años más tarde y aún me causa escalofríos.
Lo que acabo de escribir, también fue la receta para el final. Diferencias mal manejadas, problemas personales previos sin resolver, la mierda obsesiva de las redes sociales, una intensidad desbordante y la soberbia de creer que la versión propia es la correcta.
Quise que las cosas funcionaran, desde un principio y desde mi cuadradita realidad, con mis cuadraditas etapas y con mis cuadraditas reglas, imagino que desde tu vereda se debió sentir similar -o quizás no, sólo fuiste sincera cuando estabas contra la pared o queriendo conseguir algo-. Constantemente me sentí a prueba, desafiado y cuestionado. No tiene nada de malo sentirse así, creo que en el peor de los casos, es síntoma de un interés fuerte o parte del juego. Lo realmente malo vino en el manejo de las cosas, en el acoso, en el círculo vicioso de agresión y arrepentimiento. Este tipo de situaciones hizo mella en mi, avisé con tiempo que se pudriría todo y así fue, paulatinamente dentro del tiempo que estuvimos juntos. -Puede sonar a poco, pero ¿por qué sigo teniendo estos sentimientos?- Nadie puede vivir peleado y sintiéndose mal un cuarto del tiempo, sería acceder a vomitar de nervios dos de cada siete días cada semana, ¿no se entiende lo insano que es? No es justo que la persona que es transparente contigo, directa y honesta sea acusada de lo contrario por no cumplir en la forma que dictan tus expectativas. Al final del día y del recuento de los errores cometidos, ninguno de ellos responde siquiera remotamente a las acusaciones hechas contra mí.
Luego viene la etapa del arrepentimiento, posiblemente 5 largos años de sensaciones dolorosas, en donde la mente maldita recuerda solamente los tres cuartos donde era feliz, donde se atenúan las malas y se salvan las buenas.
Quieres saber que me rompió? No tenía antecedentes de fallar - nunca fallé - pero me trataste como si hubiese sido un ladrón, un impostor, un mentiroso. Una relación se basa en construir confianza, pero tú me abandonaste, dos veces, pese a que confié en que podrías manejar lo que yo te conté como cierto. Preferiste entregarte a tu versión que conocerme, que construir. Pateaste el castillo de arena que teníamos hasta dejarlo hecho sólo un montón de arena suelta, dos veces; y yo no dejo pasar ese tipo de comportamientos.
Pese a todo, y en el contexto de la relación, me transformó en alguien enfocado meramente en cerrar el capítulo. No te dedicaste a conocerme, como debió ser. Me duele aún, porque estuviste muy cerca de ser, pero pese a que pasa el tiempo y veo lo equivocada que estuviste, también sé que tras tus palabras idiotas hay arrepentimiento.
Tristemente, somos sólo una vez en la vida.