sábado, 21 de marzo de 2026

Confesion

He dicho en el pasado que borré todas las conversaciones. La verdad es que hay una conversación de 2023 guardada aún. La he usado para ir repasando y no olvidar por qué tuve que ponerle fin a nuestra relación. 

Creo que pequé de ser políticamente correcto. En esa conversación tu me decías que no podías olvidarme, que lo habías intentado y que no te era posible. Me decías que me esperarías mil años. Me decías que sentiste que podías tolerar mis diferencias. Me decías que sólo tenías ojos para mí. 

Por mi parte, yo te decía que debías trabajar en olvidarme, trabajar en cosas personales que yo definí como temas no resueltos, que teníamos que cortar el contacto porque no aportaba a los procesos. Trataba de no darte esperanza, porque ya había decidido que la relación debía terminar, pese a tener sentimientos muy fuertes por ti. Hasta el día de hoy revivo el intercambio. 

- Ya me olvidaste. Ya no soy nadie para ti - Me dijiste.
- Eres una persona con quien tuve una historia de amor que no funcionó. - Respondí.

Cosas como esta, lo hacen increíblemente más difícil. Soy un hombre sólo, con un hambre emocional enorme. El hecho de que tu me presionaras y me acusaras (no entraré nuevamente en ese detalle) levantó defensas. Todas estas dulces palabras, por lo tanto, se sintieron como intentos por maniobrar una situación que tú querías, faltando toda la consideración hacia mí como persona. 

¿No era yo importante? Si lo era, ¿por qué existieron señales mezcladas? Me veo inmerso en una situación donde escucho una dulce voz queriendo reconciliar, después de haber escuchado esa misma voz en otro tono, sumamente agresivo y emasculador, erigiendo acusaciones de gravedad contra mí. 

A quien lea esto, mi pensamiento en aquella época era: Si esta persona tuviera un hijo, ¿Estaría de acuerdo con que fuera tratado así por una pareja? En esa época culpé al feminismo y lo odié profundamente. Sentí que me robó a una persona que en otro escenario habría sido perfecta para mi vida. Culpé también a las redes sociales, que con tal de conseguir una vista más o un like más, generan contenido cuyo único objetivo es enganchar, sin pensar en las consecuencias que eso trae al diario vivir. Las acusaciones de Narcisista las escuché nuevamente, meses después, hechas por mi madre hacia mi padre y me lamenté por esa situación. 

¿Será que los hombres estamos destinados a sufrir este tipo de conductas para no estar solos? Me niego, pero siento una gran injusticia. He trabajado arduamente en mí. Debo decir que no soy un santo, me he equivocado infinidad de veces, pero también he aprendido.

Ojalá supieras mi historia, ojalá me hubieras visto. Ojalá entendieras por qué todo lo que hiciste fue tan estúpido. El mundo sería un lugar mejor si la gente tuviera más consideración y más miedo de perder, porque actúan irresponsablemente. 

Pese a todo, no podemos cambiar la historia.


viernes, 20 de marzo de 2026

y?

Eres feliz ahora? 

Las decisiones que tomaste, ¿te llevaron a estar mejor?

Las cosas que dijiste, ¿te arrepientes?

Las acciones que realizaste, ¿te diste cuenta?

Las acusaciones que hiciste, ¿fueron justas?

Las actitudes de acoso, ¿valieron la pena?

Los caprichos, los llantos y el drama, ¿para qué?

Cuando estábamos bien ¿lo recuerdas? ¿con dolor?

Cuando cantábamos juntos, las letras que yo inventaba ¿volviste a reír así? 

Cuando dormíamos abrazados ¿te volvieron a besar entre sueños? ¿volviste a despertar para abrazar más fuerte?

Espero que lo seas, porque a mí me ha costado.






martes, 17 de marzo de 2026

Memoria

Siempre tuve una capacidad sobresaliente para relacionar ideas y conceptos. Bastaba con integrar un pensamiento bien formulado a mi cabeza o repetir una cantidad determinada de veces para que se estampara en mi conciencia. 

Hoy siento que lo que en otro contexto sería una capacidad, me impide avanzar. Constantemente me veo enfrentado a episodios en donde reviso y revisito situaciones del pasado que no han quedado bien resueltas, o que cuya resolución no me ha dejado conforme. 

He aceptado que las situaciones, emocionales por cierto, que me han llevado a este eterno bucle; no se resolverán. Que quien debía tener una actitud distinta nunca entrará en razón ni dará pie atrás de sus actitudes. Que lo perdido, perdido está y se ha cerrado toda ventana que permita una reconstrucción hace ya bastante. Que el proceso de cierre es mío y únicamente mío. 

Pese a aquello, me permito este texto para lamentar mi memoria. Lamento recordar eternamente conversaciones y darme cuenta cuando intentan cambiar la versión. Lamento esta obsesión con la coherencia. Lamento aprender números de teléfono y no poder olvidarlos con la misma facilidad. Lamento aprender los caminos del tacto.  Lamento mi poca flexibilidad mental - pese a que entiendo de donde proviene -. Lamento mi debilidad emocional, que me lleva al rápido apego pasional. Lamento haber perdido más tiempo del que debía lamentándome. 

Ha sido un proceso largo y sinuoso, ojalá pudiera acelerarlo, pero no puedo. Estoy lleno de recuerdos dulceamargos de los cuales me cuesta desprenderme, a veces por lo dicho, otras por nostalgia. 

Ojalá repasar la historia sirviera para cambiarla, pero no es posible.


Nostalgia

 Recuerdas cuando pasabas por fuera de mi oficina? 

Al comienzo no te veía, eras una persona más de la multitud. Después de conocerte, no había ocasión que no esperara para verte caminar, con la elegancia que te caracterizaba. 

Cuando tú me empezaste a ver, incluso te atreviste a juguetear conmigo si es que sentías que nadie te miraba. Yo te molestaba con que desfilabas para que yo quedara atónito, viéndote. 

Después que terminó, intentabas no caminar cerca, me evitaste, normal. Incluso me dijiste alguna vez que te sentías mal por pasar frente a mi oficina, pero que para tomar el colectivo, lo más conveniente era cruzar mi oficina. 

Te dejé de ver y en algún tiempo más, sólo serán recuerdos

martes, 10 de marzo de 2026

Lamento que las cosas hayan terminado así.

Tuvimos algo corto, pero intenso. De esas cosas que te sacuden el mundo, que no esperabas pero te remecen en el centro. Yo estaba en una época que definí de aprendizaje, exponiéndome, cerrando cosas a la fuerza. Tu, según mi realidad construida, en una época de desgano y resignación. Ambos teníamos experiencias que nos marcaron, que quizás fueron una de tantas causas de que todo terminara en desastre. 

Nos encontramos de la forma menos probable, en esa aplicación de donde nadie saca nada bueno, pero la sensación de que el mundo acabaría, de catástrofe en plena pandemia, de aislamiento, de soledad; algo debe haber aportado. Rápidamente formamos una familia, sin bases, sin historia, sin proceso; pero fue nuestra y fue hermosa. Yo era tuyo y tú eras mía. Nos anhelábamos sin límites. Escucho tu voz 5 años más tarde y aún me causa escalofríos. 

Lo que acabo de escribir, también fue la receta para el final. Diferencias mal manejadas, problemas personales previos sin resolver, la mierda obsesiva de las redes sociales, una intensidad desbordante y la soberbia de creer que la versión propia es la correcta. 

Quise que las cosas funcionaran, desde un principio y desde mi cuadradita realidad, con mis cuadraditas etapas y con mis cuadraditas reglas, imagino que desde tu vereda se debió sentir similar -o quizás no, sólo fuiste sincera cuando estabas contra la pared o queriendo conseguir algo-. Constantemente me sentí a prueba, desafiado y cuestionado. No tiene nada de malo sentirse así, creo que en el peor de los casos, es síntoma de un interés fuerte o parte del juego. Lo realmente malo vino en el manejo de las cosas, en el acoso, en el círculo vicioso de agresión y arrepentimiento. Este tipo de situaciones hizo mella en mi, avisé con tiempo que se pudriría todo y así fue, paulatinamente dentro del tiempo que estuvimos juntos. -Puede sonar a poco, pero ¿por qué sigo teniendo estos sentimientos?- Nadie puede vivir peleado y sintiéndose mal un cuarto del tiempo, sería acceder a vomitar de nervios dos de cada siete días cada semana, ¿no se entiende lo insano que es? No es justo que la persona que es transparente contigo, directa y honesta sea acusada de lo contrario por no cumplir en la forma que dictan tus expectativas. Al final del día y del recuento de los errores cometidos, ninguno de ellos responde siquiera remotamente a las acusaciones hechas contra mí.

Luego viene la etapa del arrepentimiento, posiblemente 5 largos años de sensaciones dolorosas, en donde la mente maldita recuerda solamente los tres cuartos donde era feliz, donde se atenúan las malas y se salvan las buenas.

Quieres saber que me rompió? No tenía antecedentes de fallar - nunca fallé - pero me trataste como si hubiese sido un ladrón, un impostor, un mentiroso. Una relación se basa en construir confianza, pero tú me abandonaste, dos veces, pese a que confié en que podrías manejar lo que yo te conté como cierto. Preferiste entregarte a tu versión que conocerme, que construir. Pateaste el castillo de arena que teníamos hasta dejarlo hecho sólo un montón de arena suelta, dos veces; y yo no dejo pasar ese tipo de comportamientos.

Pese a todo, y en el contexto de la relación, me transformó en alguien enfocado meramente en cerrar el capítulo. No te dedicaste a conocerme, como debió ser. Me duele aún, porque estuviste muy cerca de ser, pero pese a que pasa el tiempo y veo lo equivocada que estuviste, también sé que tras tus palabras idiotas hay arrepentimiento. 

Tristemente, somos sólo una vez en la vida.  







Soy Machista


Hace unos años que una de mis cartas de presentación es decir que soy Machista. Mucha gente me ha dicho que es una pésima forma de describirme, sobre todo porque a nadie le gustan los "machitos" en la realidad contemporánea. ¿Por qué? 

Según la RAE, machismo es "actitud de prepotencia de los varones respecto a las mujeres" o "Forma de discriminación sexista caracterizada por la prevalencia del varón". Por otra parte feminismo -que uno asumiría contrario a machismo- significa "doctrina social favorable a la mujer a quien concede capacidad o derechos reservados antes a los hombres" o "movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres".

O sea, si tomamos la idea de que el lenguaje genera realidad, ¿no le ponemos una carga semántica inherentemente negativa al ser machista? Uno podría pensar, razonablemente, que el machismo defiende los roles más tradicionales del hombre y la mujer, mientras que el feminismo intenta liberarse de dicho paradigma. ¡Que injustas son las definiciones actuales!

Un hombre que denigra a una mujer es un cerdo, no necesariamente un machista. No todos los machistas son(somos) cerdos. No todos los hombres que se dicen feministas merecen el cielo, es un tema de preferencias. 

No todo es blanco o negro. Las máximas machistas no son inhabilitar a las mujeres, pero eso puede suceder como consecuencia de un hombre sobreprotector y condescendiente con el género opuesto y una mujer que debido a la confianza se entrega a esta protección. Evidentemente una persona que genera una dependencia financiera con su cónyuge, se verá sumamente afectado ante un quiebre de dicha relación, en casos forzando su tolerancia muy por sobre el límite. El feminismo no sufre de aquello, sin embargo, lleva a las mujeres a otro extremo, en donde ciertamente no generan dependencia, pero tampoco atracción hacia el género opuesto - algo que impacta en las ya bajas tasas de natalidad -.

Que complicado se ha vuelto todo.