Camila,
Estoy agotado y cada vez que la fatiga me pega, tiendo a recordarte. Quise que fueras mi refugio, me sentía tranquilo cuando estábamos bien. Después me acuerdo de los hechos y debo morderme la lengua, me brota el resentimiento por lo sucedido.
(Te) Escribo por acá, porque de verdad no quiero contactarte nuevamente para desahogar mi pena o satisfacer mis ganas de compartir contigo - aunque todo termina en pelea-. Es poco probable que tu leas esto, pero a estas alturas me da igual, sólo quiero botar y evitar la sobrecarga emocional.
Cuando estoy así, de verdad quisiera poder abrazarte y esconderme en ti un ratito. Que me hicieras cariño y me cuidaras es algo que no he experimentado nuevamente. No así. Lo extraño.
Estoy conociendo a otra mujer, con calma. Siento que aún hay cicatrices de lo que pasó entre nosotros, mi memoria no me permite soltarte al cien por ciento. Mi mente trata de interpretar patrones en redes sociales, asocia cosas, pensando que eres tú quien maquina y orquesta algunos eventos a la distancia.
Simultáneamente pienso que eres una persona que tiene muchos problemas de conducta, pero a su vez, mi historia familiar hace que yo asocie eso a "amor". Me alejé en razón, pero mi cuerpo aún cree que eso es lo que debería perseguir y tolerar. Siento pena por perderte y un tremendo deseo por tenerte, incluso 5 años después.
No quisiera tener que escribir esto, me avergüenza. El hombre que no pudo superar a su casi algo.
Pero no debo contactarte, lo sé.
Así lo decidí.