Moriste el día que decidiste cuestionarme
Ese día que a las 3 am dejaste la casa, sin escuchar mi dolor
Moriste cuando ninguneaste mi historia
Moriste cuando al pedir espacio, lo negaste con violencia
Porque era más importante tu impulso que mi cadáver
No respiraste por seguir hablando
Moriste cuando torciste los hechos
Cuando dijiste entender, pero seguiste igual
Cuando en vez de asumir, quisiste seguir como si nada
Moriste porque no agradeciste lo que tenías entre brazos
Como quedaste medio muerta, lo intentamos; pero...
El problema nunca terminó y quizás no era ni mío
Yo ya era sólo un cuerpo, recibiendo tu angustia
Moriste por miedo a morir, cuando en mis brazos aún latías
Moriste por no aceptar mi muerte, cuando fuiste tú quien me mató
Moriste, agónicamente, pero al fin moriste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario