Tuvimos algo corto, pero intenso. De esas cosas que te sacuden el mundo, que no esperabas pero te remecen en el centro. Yo estaba en una época que definí de aprendizaje, exponiéndome, cerrando cosas a la fuerza. Tu, según mi realidad construida, en una época de desgano y resignación. Ambos teníamos experiencias que nos marcaron, que quizás fueron una de tantas causas de que todo terminara en desastre.
Nos encontramos de la forma menos probable, en esa aplicación de donde nadie saca nada bueno, pero la sensación de que el mundo acabaría, de catástrofe en plena pandemia, de aislamiento, de soledad; algo debe haber aportado. Rápidamente formamos una familia, sin bases, sin historia, sin proceso; pero fue nuestra y fue hermosa. Yo era tuyo y tú eras mía. Nos anhelábamos sin límites. Escucho tu voz 5 años más tarde y aún me causa escalofríos.
Lo que acabo de escribir, también fue la receta para el final. Diferencias mal manejadas, problemas personales previos sin resolver, la mierda obsesiva de las redes sociales, una intensidad desbordante y la soberbia de creer que la versión propia es la correcta.
Quise que las cosas funcionaran, desde un principio y desde mi cuadradita realidad, con mis cuadraditas etapas y con mis cuadraditas reglas, imagino que desde tu vereda se debió sentir similar -o quizás no, sólo fuiste sincera cuando estabas contra la pared o queriendo conseguir algo-. Constantemente me sentí a prueba, desafiado y cuestionado. No tiene nada de malo sentirse así, creo que en el peor de los casos, es síntoma de un interés fuerte o parte del juego. Lo realmente malo vino en el manejo de las cosas, en el acoso, en el círculo vicioso de agresión y arrepentimiento. Este tipo de situaciones hizo mella en mi, avisé con tiempo que se pudriría todo y así fue, paulatinamente dentro del tiempo que estuvimos juntos. -Puede sonar a poco, pero ¿por qué sigo teniendo estos sentimientos?- Nadie puede vivir peleado y sintiéndose mal un cuarto del tiempo, sería acceder a vomitar de nervios dos de cada siete días cada semana, ¿no se entiende lo insano que es? No es justo que la persona que es transparente contigo, directa y honesta sea acusada de lo contrario por no cumplir en la forma que dictan tus expectativas. Al final del día y del recuento de los errores cometidos, ninguno de ellos responde siquiera remotamente a las acusaciones hechas contra mí.
Luego viene la etapa del arrepentimiento, posiblemente 5 largos años de sensaciones dolorosas, en donde la mente maldita recuerda solamente los tres cuartos donde era feliz, donde se atenúan las malas y se salvan las buenas.
Quieres saber que me rompió? No tenía antecedentes de fallar - nunca fallé - pero me trataste como si hubiese sido un ladrón, un impostor, un mentiroso. Una relación se basa en construir confianza, pero tú me abandonaste, dos veces, pese a que confié en que podrías manejar lo que yo te conté como cierto. Preferiste entregarte a tu versión que conocerme, que construir. Pateaste el castillo de arena que teníamos hasta dejarlo hecho sólo un montón de arena suelta, dos veces; y yo no dejo pasar ese tipo de comportamientos.
Pese a todo, y en el contexto de la relación, me transformó en alguien enfocado meramente en cerrar el capítulo. No te dedicaste a conocerme, como debió ser. Me duele aún, porque estuviste muy cerca de ser, pero pese a que pasa el tiempo y veo lo equivocada que estuviste, también sé que tras tus palabras idiotas hay arrepentimiento.
Tristemente, somos sólo una vez en la vida.
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