Siempre tuve una capacidad sobresaliente para relacionar ideas y conceptos. Bastaba con integrar un pensamiento bien formulado a mi cabeza o repetir una cantidad determinada de veces para que se estampara en mi conciencia.
Hoy siento que lo que en otro contexto sería una capacidad, me impide avanzar. Constantemente me veo enfrentado a episodios en donde reviso y revisito situaciones del pasado que no han quedado bien resueltas, o que cuya resolución no me ha dejado conforme.
He aceptado que las situaciones, emocionales por cierto, que me han llevado a este eterno bucle; no se resolverán. Que quien debía tener una actitud distinta nunca entrará en razón ni dará pie atrás de sus actitudes. Que lo perdido, perdido está y se ha cerrado toda ventana que permita una reconstrucción hace ya bastante. Que el proceso de cierre es mío y únicamente mío.
Pese a aquello, me permito este texto para lamentar mi memoria. Lamento recordar eternamente conversaciones y darme cuenta cuando intentan cambiar la versión. Lamento esta obsesión con la coherencia. Lamento aprender números de teléfono y no poder olvidarlos con la misma facilidad. Lamento aprender los caminos del tacto. Lamento mi poca flexibilidad mental - pese a que entiendo de donde proviene -. Lamento mi debilidad emocional, que me lleva al rápido apego pasional. Lamento haber perdido más tiempo del que debía lamentándome.
Ha sido un proceso largo y sinuoso, ojalá pudiera acelerarlo, pero no puedo. Estoy lleno de recuerdos dulceamargos de los cuales me cuesta desprenderme, a veces por lo dicho, otras por nostalgia.
Ojalá repasar la historia sirviera para cambiarla, pero no es posible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario