Ayer vino un amigo, le pasé unas cosas que compré por él.
Me comentó que estaba viviendo una situación que me sonó conocida
Una amiga de la vida
No quería ni siquiera verlo para un café
El buen señor en silencio sufría
Adolorido por salud y lo que el tiempo consigo lleva
Cerrando la doña era
Pero en su mente culpa suya parecía
Por tanto me di cuenta que no estoy sólo en mi dolencia
que dos extraños, conocidos por casualidad
sin compartir mucha cualidad
Tienen daños parecidos en la conciencia
Por qué será que la vida es tan cruel para el hombre
Deseando un poco de compañía
Cualquier mujer, con toda alevosía
No se digna ni a recordar nuestro nombre
Solos nacimos y solos moriremos.
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