Cual es el afán de sabotear la poca felicidad que uno tiene
¿será que la promesa de algo mejor vale más que la certeza de algo bueno?
Construir cuesta, destruir no tanto.
Cuando joven, soñé. Pensaba que era mejor de lo que realmente era.
Con el tiempo y la experiencia, tuve que aceptar limitaciones y vivir con contradicciones
Abracé mis sombras y detecté mis luces.
Valoré lo construido y el camino recorrido.
Hoy me he puesto viejo, quizás antes de tiempo.
Ya no acepto opiniones soñadoras, ni tampoco creo en ideas sin fundamento.
no hay lugar para tretas, con la poca energía que queda
después de cargar los bloques de cemento.
Por qué pretendemos el cielo, si apenas podemos subir unos cuantos metros del suelo.
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